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El ultimo cisne.

 
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Argalad
Guardián del Tesoro (moderador)



Guardián del Tesoro (moderador)


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Ubicación: Mas alla de los mares, en las Tierras imperecederas, con una potente Palantir en la mano!
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MensajePublicado: Vie Mar 28, 2008 11:38 am    Asunto:  El ultimo cisne. Responder citando

De la mano de Bardonline que reaparece cada tanto aca les dejo un texto nuevo, disfrutenlo, a mi me gusto!!!!

EL ULTIMO CISNE.

Al despertar soñó con el mar y en sus sueños voló en las alas de las gaviotas que recorrían la tierra de sus padres.
El peso del tiempo sobre sus hombros, había hecho en él, lo que en nadie mas de su raza había logrado, lo había convertido en un anciano entre los suyos.
En un muy lejano pasado habían quedado las historias de las grandes batallas y las maravillas de un mundo nuevo, los nombres del pasado le sonaban como un eco que se perdía en la oscuridad de la vida. Muchas veces el mundo había cambiado bajo sus pies, su parentela y amigos ya se habían ido mucho tiempo atrás y los conocidos le temían. Todos eran hombres, sin ninguna gracia mas que su preciado Don, del cual como al despertar, seguían siendo tan inconcientes y temerosos.
Mucho tiempo hacia ya que se había ido a vivir en la soledad de las costas lejanas, quizás un fragmento de las mismas costas que lo vieron crecer… pero ya no eran las mismas, ni siquiera el era el mismo.
Los grandes Ents de antaño en su soledad se convirtieron en árboles y en su lugar llegaron las grandes casas de los hombres con muchas ventanas una sobre la otra, y sus negros caminos reemplazaron a los ríos que protegían mágicamente los senderos prohibidos.
Esta Tierra es para ellos y pueden hacer con ella lo que quieran… pero me duele saber que trabajamos tanto en vano, que peleamos y morimos por esta tierra, que les dimos nuestros hijos y nuestros sueños. Así pensaba mientras contemplaba el turbulento mar
Donde los grandes caballos, y los hombres salvajes amigos del las plantas?, donde los señores de las casas de perlas y donde los pequeños?
Al final de sus días, descubrió que la naturaleza le hablaba, y la naturaleza no olvida, entonces le mostró sus secretos cuando el creía que soñaba, pudo ver donde estaban los antiguos lugares que el había conocido en su juventud. Vio en que se convirtieron las grandes construcciones, vio caer a los Argonath, y la torre de plata de Minas Tirith convertirse en cimiento.
La marca de los jinetes volverse un desierto y las tierras pardas poblarse, primero cabañas, luego pueblos y ahora ciudades luminosas donde la música no se oye. La ultima misión estaba a punto de cumplirse, la hechura del barco estaba completa, pronto podría volver a Tol Eressea donde siempre seria bien recibido. Su falta casi no seria notada por nadie, pero cuando el se fuera el ultimo reflejo de los grandes árboles que un día iluminaron el mundo se apagaría.
Quien pasara después, nadie es capaz de saberlo, la guerra es inminente y nombres olvidados como Sauron y Melkor, quizás se sorprendan al regresar a esta tierra y vean lo que ES de lo que FUERA.
El hombre esta acostumbrado a la guerra aunque muchas veces la vea de lejos pero en el último momento sabrá que camino elegir, y en que bando pelear, y aceptaran el juicio sin remordimientos ni pena, solo lo aceptaran por que esa es la voluntad de Eru. Mandos no dará abasto y sus estancias rebosaran, muchas lagrimas serán derramadas en todos los bandos y mas de uno se arrepentirá en el ultimo momento.
Llegaran los ejércitos de los señores del Oeste? Habrá un día después a la batalla? El resultado no importa Eru todo lo ve.
Camino por la costa hasta una pequeña bahía escondida donde un mar calmo reflejaba la luz del sol , llego a la orilla opuesta en la que apareció y corrió un manto cuidadosamente colocado sobre una roca de la cual una gruesa soga sostenía por el cuello a un cisne gigante de grandes alas blancas talladas en madera. El último de los cisnes que cruzaria un cielo prohibido para todos, trabajo todo ese día en los últimos detalles, el barco quizás podría llevar a 50 personas cómodas mas la tripulación, pero este barco solo llevaría a uno, el primero y ultimo.
Cayo la noche y asomaron las estrellas, a donde iba no necesitaba pertenencias solo su barco, corrió su larga barba que se mostraba casi transparente a la luz de la Luna como adelantándose a los acontecimientos, para no pisarla.
Desde la proa del barco soltó la única soga que lo ataba a tierra, pero no lo hizo desde la amarra si no desde el cuello del cisne, a donde iba no iba necesitar amarrar.
Como siguiendo ordenes que provenían de la misma mente del capitán, el barco se separo de la costa, primero muy lento, apenas rompiendo en ondas la armonía del agua. Un gran silencio se esparció sobre el mundo. El Barco giro sobre si mismo y apunto la proa hacia el reflejo de la Luna en el agua, y un viento traído desde muy lejos, inflo las velas. El tiempo pasaba lento y lentos se movían sobre las tranquilas aguas. Cerro los ojos y pensó en el pasado, enseguida mil imágenes cruzaron su mente y ya no vio el mundo como últimamente lo hacia, estaba otra vez en su palacio, mirando el mar, el barco brillaba como la plata contra la oscuridad de la noche y las estrellas se hacían a un lado para dejarlos pasar, el olor del mar lo rejuveneció y la música que aun hoy Ulmo hace bajo las aguas impenetrables le llevo al odio algo antiguo y olvidado que nunca dejo de latir en su corazón. Una guardia de mil gaviotas cruzaron volando y escoltaron a la embarcación mientras que el gran Vingilot se detenía en el cielo para verlo zarpar, Cisnes de todos los rincones del mundo lo acompañaron y cantaron por el y la noche se hizo clara, muy alta en el cielo un águila volaba en círculos.
Un rocío de plata y oro comenzó a caer a la par del barco que se movía y la bruma creció desde su quilla. El oteó desde la proa y a lo lejos sus ojos vieron una pequeña línea, las aves se dispersaron y el rocío y la bruma vistieron esa línea con grandes galas, del fondo del mar se elevo una gran roca, en la cual la línea comenzaba, Siguió avanzando hacia ella las ultimas gaviotas lo saludaron desde el cielo. Al llegar a la roca noto que la línea era como un hilo de plata que brillaba en medio de la noche. Recorrió muchas leguas junto al hilo que apenas se separaba de la superficie del agua y si alguien hubiera podido verlo desde arriba y después contarlo diría que el transitaba por un ancho y llano camino plateado dibujado entre las turbulentas olas de un mar embravecido. Y era cierto el no podía verlo, pero una gran tormenta a su alrededor arreciaba el mar y destruía todo cuanto encontrara, pero su camino era otro, era liso, suave y calido, como el lago en el que había despertado hace ya… tanto tiempo.
De pronto en la profundidad de la paz nocturna noto que el fino hilo comenzaba a elevarse como si no tuviera peso, era una gran recta que apuntaba a un grupo de siete estrellas en el cielo, pero su barco no sintió el cambio, siguió un camino cuesta arriba a la misma velocidad, se elevo mas allá del mar por un camino intransitable para todos los que dejaba atrás, el espectáculo era maravilloso, era navegar entre las estrellas y el cielo estaba abajo reflejando su luz.
La proa del barco descendió hasta ponerse horizontal como el hilo que lo conducía y otras muchas leguas transito en oscura calma hasta que el negro y plateado de la encantadora noche cedió ante una hermosa mañana con un sol en la espalda coronado de bruma y que animaba al viajero en su partida eterna.
No tuvo sueño, ni hambre, ni la noche le dio frío ni el sol lo calentó, era solo el y su barco todo lo demás había perdido magnitud, cruzaba el cielo con tranquilidad no había tedio ni mañana, no había sufrimiento y sus manos volvían a ser jóvenes.
Una fina niebla le salio al encuentro y con curiosidad se metió en todos los recovecos del barco, la proa comenzó a descender el creyó sentirlo en su estomago, pero no sabia que eso era una pequeña felicidad que comenzaba a crecer y que ya no decaería.
El barco nuevamente hizo contacto con el agua, ahora dorada y con brillos plateados y avanzo un poco mas rápido por entre la niebla hasta que esta se desvaneció y a su alrededor vio grandes rocas alisadas por el aire y el agua de miles de edades, depositadas como por azar en medio de un mar que temblaba a sus pies. El barco se mantuvo fiel al hilo y avanzo rápido sin alterarse por las turbulencias, vio en el agua maderos antiguos flotando o trabados en las rocas, y pensó en cuantos que no podían, habían intentado este viaje hace mucho tiempo, cuando el camino aun viajaba por la superficie del mundo. La última gran roca paso a su lado y segundos después un gran estruendo como de agua alterada lo hizo darse vuelta para ver como se ocultaban con encantamientos las piedras, bajo las aguas y entre la bruma.
Bendecido por una suave lluvia recorrió muchas leguas mas y de pronto a lo lejos y en medio del día una luz primero pequeña y plateada que desde muy lejos lo observaba y aguardaba. El hilo seguía su camino recto, enfilado hacia la luz, y a gran velocidad el barco casi volaba sobre las aguas que no se inmutaban. Tiempo después sobre el horizonte y bajo la luz se perfilo una costa blanca que a medida que se acercaba aumentaba el tamaño y lo encandilaba, mucho tiempo había pasado de que vio una luz tan pura, la música de cientos de instrumentos y voces bellas tocaban antiguas melodías olvidadas en el mundo, La belleza que percibían los sentidos era incontrolable, daban ganas de saltar por la borda y nadar, el barco se acerco hasta donde los ojos de un elfo pueden ver con claridad y descubrió un gran muelle blanco adornado de perlas y plata y miles de aves perdidas de la realidad del mundo volaban entre el y la tierra.
Tol Eressea siempre había estado ahí esperándolo junto con sus gentes, pero de pronto el barco viro a estribor y vio como la isla tan próxima comenzaba a alejarse hacia babor, y sus habitantes seguían cantando y levantando pañuelos y flores, las aves lo acompañaron. El barco enderezo el recorrido y si bien la tristeza de no poder estar ya con sus parientes y amigos era fuerte comenzaba a ceder ante una idea clara puesta en su cabeza por alguien mas grande que el, mas lejano y mas alto:” Ya habrá tiempo para estar con ellos”
El gran cisne recorrió los últimos metros sobre el camino en el mar para clavarse en una playa deshabitada junto a una gran roca que sostenía el otro extremo del hilo, la arena blanca salpicada por miles de perlas que llegaban hasta allí desde las profundidades del mar y por muchas otras piedras preciosas que eran arrojadas a la playa por lo habitantes de la isla, grandes árboles de blancos maderos cercaban la playa y tras ellos, el resplandor y la sensación de haber llegado a casa lo esperaban. Salto del barco directo a la arena y sus pies se enterraron levemente, con una mano acaricio el cuello del cisne, el cual se deslizó hacia atrás y en un extraño viraje retomo el camino a la isla perdida. El no se atrevió a dar un paso mas cayo de rodillas y abrazo la arena, se tumbo de espaldas, el viaje había terminado, entorno los ojos y el sol lo despidió desde lo alto. Entre las nubes volaban las Águilas.

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